Granulación de semillas es una técnica mediante la cual se recubren las semillas para mejorar su forma, tamaño, peso y características superficiales. Suele utilizarse en semillas pequeñas o irregulares (por ejemplo, hortalizas, flores) para mejorar la precisión de la siembra, la tasa de emergencia y la resistencia al estrés. He aquí los puntos clave que hay que tener en cuenta en este proceso:

1. Base de la calidad de las semillas
Seleccionar las semillas: Garantizar una alta calidad inicial de la semilla (tasa de germinación, pureza, vitalidad), eliminar las semillas dañadas o de baja vitalidad, la granulación no puede reparar los defectos internos.
Pretratamiento: Desinfección (por ejemplo, tratamiento fungicida), ruptura de la latencia (estratificación, siembra) o imprimación (iniciación) según sea necesario para mejorar la consistencia de la germinación.
2. Selección del material de los pellets
Es necesario elegir el polvo de pellets con buena permeabilidad al aire y alto grado de agrietamiento por agua, que no afectará a la tasa de germinación de la semilla.
3. 3. Control del proceso
Envoltura por capas: Añada el material capa por capa y enróllelo para garantizar una cobertura uniforme y evitar que un grosor desigual afecte a la germinación o a la siembra mecánica.
Consistencia del tamaño de las partículas: Ajustar el tamaño según los requisitos de la sembradora, demasiado grande puede provocar un retraso en la siembra, demasiado pequeño perderá la importancia de la granulación.
Condiciones de secado: Secado dinámico a baja temperatura, para evitar que las altas temperaturas dañen las semillas o provoquen el agrietamiento de los materiales.