Las semillas de forma irregular y poco peso, como las de la lechuga y el apio, plantean importantes retos en la siembra manual y mecánica debido a su tamaño desigual, poco peso y morfología incoherente. Estas características conducen a menudo a una siembra ineficaz, una distribución desigual y un bajo índice de germinación.

El granulado de semillas aborda estos problemas recubriendo las semillas con una capa uniforme de materiales inertes, mejorando su tamaño, peso y forma. Este proceso mejora la precisión de la manipulación, garantiza una colocación uniforme y favorece un espaciado óptimo durante la siembra mecanizada.
Además, las semillas granuladas pueden infundirse con nutrientes, pesticidas o promotores del crecimiento, lo que favorece aún más el desarrollo temprano de las plántulas y la protección contra las enfermedades.

Para los viveros, la inversión en equipos de granulado de semillas se traduce en una reducción de los residuos de semillas, menores costes de mano de obra y una mayor uniformidad de los cultivos. Permite una producción eficiente y a gran escala de plántulas de alta calidad, lo que es fundamental para satisfacer las demandas de la agricultura comercial. Sin peletización, la siembra de semillas delicadas o irregulares sigue siendo ineficiente y costosa.
Así pues, la tecnología de peletización de semillas no sólo es beneficiosa, sino necesaria para los viveros que buscan precisión, eficacia y sostenibilidad en la producción de plántulas.