Granulación de semillas consiste en encapsular semillas en materiales inertes (arcilla, polímeros) para crear gránulos esféricos de tamaño uniforme. Esto mejora la precisión de la siembra de semillas pequeñas o de forma irregular, como zanahorias o lechugas.

El recubrimiento de semillas aplica finas capas protectoras (fungicidas, nutrientes) directamente sobre la superficie de las semillas sin alterar su forma natural. Se centra en la prevención de enfermedades y el apoyo al crecimiento temprano, y se utiliza habitualmente para el maíz, la soja y el algodón, así como para semillas de hortalizas.

Diferencias clave: El granulado modifica la geometría de la semilla para la siembra mecánica, mientras que el recubrimiento conserva la forma original. Los granulados contienen 300%-500% más material en peso que los recubrimientos. Las semillas granuladas requieren una gestión estricta de la humedad durante la germinación.

Ambas tecnologías aumentan la eficiencia agrícola, pero tienen objetivos distintos: el granulado optimiza la precisión de la siembra, mientras que el recubrimiento da prioridad a la protección fitosanitaria.