Granulación de semillas es una técnica avanzada de procesamiento agrícola que recubre las semillas con materiales protectores para mejorar su rendimiento. Este proceso tiene múltiples finalidades:
En segundo lugar, la capa protectora suele contener fungicidas o insecticidas para proteger a las plantas jóvenes de enfermedades y plagas transmitidas por el suelo.

En tercer lugar, las semillas granuladas adquieren mayor peso y densidad, lo que impide su dispersión por el viento al tiempo que mejora los índices de germinación gracias a la retención de humedad. El recubrimiento a base de arcilla también puede incluir nutrientes como fertilizantes o promotores del crecimiento para nutrir las plántulas durante las primeras etapas de desarrollo. Además, la granulación de colores brillantes ayuda a distinguir las distintas variedades de semillas y evita las falsificaciones.
Especialmente en el caso de semillas pequeñas o de forma irregular (como zanahorias o lechugas), la granulación estandariza sus dimensiones para los equipos de siembra automatizados. La tecnología también permite integrar microorganismos beneficiosos en el recubrimiento.

La granulación moderna utiliza materiales biodegradables que se disuelven con el riego y no contaminan el suelo. Este método de procesamiento se ha vuelto indispensable en la agricultura de precisión moderna, aumentando significativamente el rendimiento de los cultivos y reduciendo al mismo tiempo los costes de mano de obra y el uso de productos químicos.