En primer lugar, las semillas granuladas son más grandes y de forma más uniforme que favorece la siembra mecanizada, mejorando significativamente la precisión y la eficacia de la siembra y reduciendo los costes de mano de obra.

En segundo lugar, los materiales de granulación están enriquecidos con nutrientes que pueden nutrir las semillas durante la germinación, mejorando la resistencia de las plántulas al estrés y ayudándolas a resistir mejor las plagas, las enfermedades y las condiciones ambientales adversas.

Por último, el recubrimiento de gránulos actúa como una capa protectora, reduciendo el riesgo de daños externos a las semillas en el suelo, aumentando así la tasa de germinación y promoviendo la emergencia uniforme para un rendimiento de quinua de alta calidad.